A los 11 años de edad, Stephan era un niño normal a quien le gustaba jugar juegos de video y tocar la batería. Un día cuando su madre Patricia llevó a sus tres hijos al cine, Stephan empezó a cojear bajando las escaleras. El comenzó a quejarse de dolor de estómago y a sudar en frío. Su madre lo llevó al hospital de niños más cercano en Miami donde los médicos encontraron un tumor de 20 pulgadas en su estómago.
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